La Virgen le reveló a santo Domingo de Guzmán:
“Sólo si la gente considera la vida, muerte y gloria de mi Hijo, unidas a la recitación del Ave María, los enemigos podrán ser vencidos.
Es el medio más poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar la misericordia divina y alcanzar protección. Los fieles obtendrán muchas gracias y encontrarán en Mí a alguien siempre dispuesta y lista para ayudarles”.

MISTERIOS LUMINOSOS
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Introducción
1- El Bautismo de Jesús
2- Las Bodas de Caná
3- Anuncio del Reino de Dios
4- La Transfiguración de Jesús
5- Institución de la Eucaristía
Oraciones finales

OREMOS
¡Santa María, Madre de Dios!
Tú eres la servidora fiel del Señor, dichosa por haber escuchado siempre su palabra, meditándola en tú corazón y dando fruto en buenas obras. Intercede por nosotros, Madre del Rosario, y otórganos la gracia de crecer en la santidad.
Tú que eres la llena de  gracia, acrecienta nuestra fe, esperanza y caridad.
Madre de Cristo y Madre nuestra, que por la meditación de los misterios de tu Hijo en tu santísimo Rosario obtengamos la gracia de la perseverancia y el don inmerecido de la visión de Dios que, como siervos inútiles, esperamos de su misericordia.


NOVEDADES


Fecha: 20 / 09 / 2018
Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,36-50):
En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.»

Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.»

Él respondió: «Dímelo, maestro.»

Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»

Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.»

Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.»

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.»

Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»

Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»

Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor
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