La Virgen le reveló a santo Domingo de Guzmán:
“Sólo si la gente considera la vida, muerte y gloria de mi Hijo, unidas a la recitación del Ave María, los enemigos podrán ser vencidos.
Es el medio más poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar la misericordia divina y alcanzar protección. Los fieles obtendrán muchas gracias y encontrarán en Mí a alguien siempre dispuesta y lista para ayudarles”.

MISTERIOS GLORIOSOS
(Volver)

Introducción
1- Resurrección de Jesús
2- La Ascención de Jesús
3- Venida del Espíritu Santo
4- La Asunción de María
5- La coronación de María
Oraciones finales

OREMOS
¡Santa María, Madre de Dios!
Tú eres la servidora fiel del Señor, dichosa por haber escuchado siempre su palabra, meditándola en tú corazón y dando fruto en buenas obras. Intercede por nosotros, Madre del Rosario, y otórganos la gracia de crecer en la santidad.
Tú que eres la llena de  gracia, acrecienta nuestra fe, esperanza y caridad.
Madre de Cristo y Madre nuestra, que por la meditación de los misterios de tu Hijo en tu santísimo Rosario obtengamos la gracia de la perseverancia y el don inmerecido de la visión de Dios que, como siervos inútiles, esperamos de su misericordia.


NOVEDADES


Fecha: 24 / 06 / 2018
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,57-66.80):
A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre.

La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan.»

Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así.»

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Palabra del Señor
________________



Copyright 2018 © Rosario Perpetuo | Todos los derechos reservados WDT
Fray Ricardo J. Drivet_Kellenberger O.P. Contacto