REZO DIARIO DEL ROSARIO
(Audios de los Miserios Meditados)


Misterios Gozosos
(Lunes y Sábados)


Misterios Dolorosos
(Martes y Viernes)


Misterios Luminosos
(Jueves)


Misterios Gloriosos
(Miércoles y Domingos)

OREMOS
¡Santa María, Madre de Dios!
Tú eres la servidora fiel del Señor, dichosa por haber escuchado siempre su palabra, meditándola en tú corazón y dando fruto en buenas obras. Intercede por nosotros, Madre del Rosario, y otórganos la gracia de crecer en la santidad.
Tú que eres la llena de  gracia, acrecienta nuestra fe, esperanza y caridad.
Madre de Cristo y Madre nuestra, que por la meditación de los misterios de tu Hijo en tu santísimo Rosario obtengamos la gracia de la perseverancia y el don inmerecido de la visión de Dios que, como siervos inútiles, esperamos de su misericordia.


NOVEDADES


Lectura del santo evangelio según san Juan (5,1-3.5-16):
Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.

Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:

- «¿Quieres quedar sano?».

El enfermo le contestó:

- «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

Jesús le dice:

- «Levántate, toma tu camilla y echa a andar».

Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:

- «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».

El les contestó:

- «El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar».

Ellos le preguntaron:

- «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?»

Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.

Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:

- «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».

Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.

Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Palabra del Señor


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